2 DONDE VAS ITA

ATRAPADOS EN MOSCÚ

15 agosto 2011

Pues aquí está nuestra vuelta a Madrid, hemos salido de buena mañana de Bishkek, la verdad es que a las 4 de la mañana los Kiguís nos han preparado una gincama de primera que nos ha despertado a casi todos...

Que si ahora pasa un detector con la bici, que ahora pesa tu equipaje, que ahora pasa un control de pasaporte y billete, que ahora pasa otro detector con la bici, por fin llegamos al check in.... vaya, que te pasas un kilo y tienes que abrir la caja y quitar cosas para pasarlas al equipaje de mano, que cerramos la caja, que ahora control de pasaporte y después otro detector.... vamos que al final hemos llegado a la meta donde nos hemos merecido un buen café, ya que si a todo esto le acoplamos que nos han metido mano por todas partes es eso lo que una necesita a las 6 de la mañana un café para calmarme.

El vuelo ha sido infernal, hemos ido separados y bueno la suerte de los asientos ha sido dispar, en mi caso ha sido el peor que me podía tocar, rodeada de niños que no han parado de llorar las 4 horas del vuelo, pero bueno, esto es una tortura, así que como dice mi padre, donde está Herodes!!!!!!

La llegada a Moscú ha sido puntual, de manera que los rusos nos van a hacer disfrutar de una espera íntegra de 10 horas en el aeropuerto, así que después de volver a pasar los pertinentes controles de seguridad y metida de mano, pues aquí estamos conociendo nuevos prigandos y haciendonos fuertes en este aeropuerto, así que aquí van nuestras primeras actividades:


9:30 : Sentados en un bar para relajarnos de tanto toqueteo y ajetreo..... el te está al módico precio de 4€, así que nos hemos sentado a tomar nada.


10:30 : Instalación del campamento base en la moqueta del aeropuerto







11:30 : Ratines de internet y lectura en el salón

12:30 : Emmpiezan a caer los primeros sueños


13:30 : Momento de continuar soñando mientras otros montan corrillos de tertulia

PEDALEANDO POR LAS NUBES

01 agosto 2011


Al día siguiente por suerte el cielo Kirguí nos regaló un fantástico día de sol, así que a poco a poco fuimos saliendo de nuestros sacos para ponernos en ruta. La noche al final no había sido tan mala para los que dormimos en la casa, un pelín peor para los que dormían en el trocomovil ya que alguien se dejó el despertador encendido a las 5:45 de la mañana en el modo repetición, así que Nicolai salió diciendo, “morning music, music”.

Desayunamos restos que teníamos del día anterior y una vez montadas nuestras alforjas decidimos continuar la carretera hasta adentrarnos en un valle que nos conduciría hasta Naryn, Nicolai decidió acompañarnos un ratín, creo que nos veía suficientemente indefensos como para dejarnos solos.

La ruta escogida, una vez separados de la carretera de la mina era una pasada, una altiplanicie de 3.000 metros rodeados de lagos y picos de 6.000 m a nuestro alrededor con un día estupendo, en definitiva es la ruta que cualquier ciclista le gustaría hacer algún día y ese era nuestro día.

Pedaleamos alrededor de una hora, y luego tocó el momento de la despedida, Nicolai llegaba al final de su destino, nuestros caminos se separaban y en ese momento incluso hubo alguien que le vió casi llorar. La verdad es que el chico se portó muy bien con nosotros, y nosotros con él y ha sido una suerte contar con su inestimable ayuda.

Por fin el valle empieza a bajar por una pista bastante empinada, al final de esta pista nos encontramos un campamento de tiendas, nos acercamos, son unos alpinistas ingleses que están aclimatando para posteriormente ir a hacer un 7.000. Nos indican que en el valle han estado casi dos días de viaje sin pasar por ningún pueblo, en ese momento creo que todos pensamos que son unos exagerados.
Continuamos valle abajo y empiezan las dificultades, efectivamente la ruta se hace por unas roderas de hierba que han dejado los 4x4 y que a veces es complicado de ciclar ya que te frena las ruedas, de vez en cuando también encontramos algunos ríos que son fáciles de pasar, pero evidentemente que te mojan los pies e incluso alguien prueba el agua.

El día es cansado ya que la pista es un sube y baja sin parar, decidimos parar a hacer un pequeño pincho a medio camino para reponer fuerzas, el valle es bonito y sobretodo grande y llevamos casi un día ciclando y no hemos encontrado nada.

Al movilizarnos al cabo de poco rato de repente aparece una casa, nos dirigimos hacia ella, hablamos con sus habitantes y por suerte nos dejan dormir, y no solo eso, sino que nos dan de cenar y de desayunar, vamos que hemos triumfado.

La casa está habitada por un abuelo que es el que manda, tanto a los otros habitantes como a nosotros, luego está un chico joven y finalmente una chica jovencita con su bebe de 5 meses que durante un rato es nuestro jueguecito.

En el río montamos unas duchas improvisadas y nos aseamos, dejando luego la tarde libre para hacer estiramientos, lecturas y cualquier otra actividad extraescolar que se nos ocurra y que haga que nuestro camarote de los hermanos Marx vuelva a ser un espacio surrealista donde los haya.

La cena es un lujazo, nos hacen un arroz con una carne que algunos piensan que es marmota, otros oveja, vamos abrimos todos nuestra imaginación pero nos lo comemos todo, hace un par de días que estamos gastando todas nuestras energías y no reponemos como dios manda.


 Después de cenar, sorteo de camas, somos 11 para 5 camas, por tanto tocan 6 en el suelo, aunque poniendo unos almohadones que nos han dejado no se duerme nada mal y así pasamos una nueva noche en medio de la nada.  

HASTA LA MUERTE EN EL BARSKOON PASS

31 julio 2011


Pues habíamos escogido muerte, así que ya sabíamos lo que nos tocaba, darle fuerte a los pedales, así que desayunamos tempranito, consistía en intentar hacer los máximos kilómetros con la fresquita de la mañana.

Salimos 8 del guesthouse y nos dirigimos a la que nosotros llamamos como la carretera de la mina, ya que la carretera va hasta a una mina de oro que están explotando unos canadienses. El camino hasta llegar a esta carretera ya nos hizo cagar y lo digo literalmente ya que a medida que ibas avanzando te encontrabas una bici recostada en el camino y su propietario escondido entre la maleza….vamos que todos aprovechaban para sacarse el máximo peso posible.
Finalmente alcanzamos la carretera, y empezamos a subir por un valle ancho y una pista ancha de tierra, como se trata del acceso a la mina, cada x metros hay un vigilante de la carretera que se dedica a regarla y a mantenerla cuidada y nosotros venga arriba y arriba.

Los primeros 25 km suben pero de forma relativamente pausada, hasta nos vamos parando para hacer fotos y hablar, incluso algunos van escuchando su mp3 como un programa de radio cuenta “la muerte de Franco” vamos que es un placer ciclar con esta gente que te instruye de esta manera  cuando empiezan las cuestecitas del 12%.

Bueno, no todo es alegría, ya que de vez en cuando nos adelantan unos trailers enormes, por suerte suben en comboys de 7 ó 8 y una vez pasados todos te dejan un poco de tranquilidad… y más teniendo en cuenta que detrás de ellos está nuestro amigo Nicolai.

Justo antes de iniciarse las rampas más duras hacemos un breve descanso, el tiempo nos ofrece un factor a nuestro favor, empieza a llover, una pequeña lluvía que nos permitirá calarnos un poquito durante las subidas, porque a partir de este momento mariconadas las justas, la carretera ha decidido que los 20 km que quedan van a ser casi, casi a un 20% constante.

No voy a explicar cómo subimos porque la verdad es que cada uno hizo lo que pudo, pero a ser posible siempre encima de la bici. Primero pasamos por un pequeño puerto de 3.400 m pero enseguida la cosa continúa hasta nuestro destino final el Tourmalet de nuestro viaje el Barskoon Pass de 3.800 m de altitud después de una subida de 2.400 m de desnivel.

Arriba cada uno lo celebró como pudo, pero al final todos acabamos en el mismo sitio, achinados en la furgoneta de Nicolai intentando quitarnos el frío de encima y esperando a los que llegarían justo después.
Luego, pues a continuar puerto a bajo y a buscar un sitio para dormir, ya que la cosa estaba fea, entre lluvia, frío y nieve las opciones de hacer un vivac eran escasas, así que algo teníamos que hacer si no queríamos morir congelados.

Menos mal que estaba Nicolai con nosotros, nos llevó hasta una casa abandonada y en ruinas un kilómetro abajo del puerto, el nos decía que ese era el mejor sitio para poder dormir, pero nosotros cuando vimos el jardín nos propusimos hacer una nueva escena del camarote de los hermanos Marx, venga a discutir que si no me quedo, que bajamos, que si bajamos al pueblo… vamos casi una hora y mientras tanto, los hermanos Nicolai empezaron a trabajar para adecentar un poco la estancia.

Visto lo visto al final acabamos entrando en razón y nos quedamos en el lugar haciendo varios talleres de bricolaje, para adecentar el lugar, de búsqueda de leña consiguiendo postes eléctricos, de corte de troncos con una mini hacha, de intento de apertura de un container abandonado, vamos que cualquiera podía encontrar su lugar allí.
Y que cenamos ese día, pues como nosotros somos así y no llevábamos ni tienda ni infiernillos, los Nicolai nos volvieron a salvar la vida al dejarnos su infiernillo que nos permitió hacer dos raciones muy generosas de pasta, la primera con un salami Kirgui y una pasta totalmente enganchada, algo incomestible pero que nos la acabamos comiendo, y la segunda pues mejoró bastante, ya que encontramos un trozo de tocino que habíamos comprado y que estaba momentáneamente desaparecido en el troncomovil.

 

Después de un ratito al lado de la hoguera que creamos y que nos ahumó toda la ropa y nuestra estancia, nos fuimos a dormir todos a nuestra casita derruida la mar de felices….bueno, todos, todos no, ya que alguien compartió trocomovil con los hermanos Nicolai.

DESCANSO ACTIVO EN TANGA

30 julio 2011


Bueno este título puede ser más que sospechoso y puede invitar a leer a cualquiera, pero nada más lejos que la realidad, hoy era un día de transición. Unos de los principales problemas que estamos teniendo en este viaje es la gran desinformación que solemos recibir de las rutas que queremos coger, esto nos implica un doble esfuerzo para intentar sacar algo en claro.

Nuestra intención es llegar a Naryn por las montañas, así que tenemos que intentar saber cómo están las carreteras que llegan allí, teniendo en cuenta que llevamos 4 ó 5 mapas diferentes y las posibilidades de que estas carreteras aparezcan en alguno de ellos es realmente incierta…

A las 7 de la mañana, dos expedicionarios deciden salir con sus bicicletas hasta el pueblo de atrás, donde según la lonely planet existe una agencia de viajes especializada en viajes a caballo, seguro que ellos conocen los caminos. Cuando llegamos al pueblo es temprano y no sabemos la dirección así que le preguntamos a un paisano, este se coge la guía y empieza a leerla con detenimiento y de forma muy interesada en medio de expresiones del tipo, ohh, ahhh…pero bueno, al final todo tiene su fruto y nos indica el lugar a donde ir. A su vez, para un amigo en coche que de forma mucho más certera nos dibuja el mapa en el suelo.

Seguimos la ruta indicada y Eureka llegamos a la guesthouse… esto sí que es un lujo europeo en medio de Ásia, estamos maravillados…empezamos a preguntar, al final creo que atolondramos a la propietaria y nos dice que va a llamar al guía. Mientras esperamos encontramos a los suizos que conocimos en aquella cabaña del valle de Engilchek hace unos cuantos días, y es que este país es un pañuelo, nos vamos encontrando a los distintos moquitos en los lugares más insospechados.

Cuando viene el guía nos explica con detalle las distintas posibilidades para cruzar las montañas que nos separan de Naryn, nos lo explica con todo lujo de detalles, estamos a gusto y como es la hora de desayunar decidimos quedarnos y compartirlo con ellos. Nos introducen en una yurta y empieza la ceremonia del te, lo compartimos los dos kirguis amfitriones, dos canadienses, los dos suizos y nosotros.
Finalmente marchamos, nos indican cómo llegar a Tanga sin necesidad de bajar a la carretera general, nos dice que tendremos que bajar a un barranco y después subirlo, y vaya tela la subidita porque al final… acabamos en la carretera de la mina, justo en el momento de un pase de comboys que levantan cantidad de polvo para disfrute de nuestros pulmones.

Cuando llegamos a la casa, el resto de la expedición justamente está acabando de desayunar e intentando organizar el día, sabiendo que tenemos dos opciones para subir a las montañas, susto o muerte… hemos decidido susto, así que ahora solo falta, saber la meteo, comprar víveres, ropa de abrigo y coche de apoyo.

Para ello unos cuantos se cogen las bicis y se van a dar una vuelta con la intención de conocer mejor la costa e intentar  encontrar el camino del susto, otros han cogido un taxi para ir a la ciudad de Bökönbaev a comprar trapitos, otros han decidido ir al guesthouse y preguntar por una nueva ruta y otros que se dirigían en bus también a Bökönbaev donde consultarían internet y luego volverían dándole al pedal por la costa.

Por suerte el autoestop funciona muy bien en estos países, aunque tengas que  esperar una media de 1 hora o más, pero al final una pequeña furgonetilla nos recoge para ir a Bökönbaev, mientras en la carretera vamos pasando a nuestros compañeros que han decidido ir por la carretera, eso si los hemos encontrando antes de que se comieran unos pollos que han encontrado en una yurta.

Cuando llegamos al pueblo empieza nuestro primer objetivo, buscar internet, preguntamos a los kirguis y nos van señalando distintos lugares, en el primero nos comentan que si que tienen ordenadores pero no tienen internet, nos envían a otro lugar, en este lugar otra vez lo mismo, pero ya ni nos abren la puerta y el tercer lugar vamos ni lo encontramos… a los que si que encontramos fueron a nuestros compañeros que estaban de compras en el lugar.

Antes de partir hacia Tanga comimos todos juntos bueno los que nos encontramos en Bökönbaev, de la amplia carta que nos ofrecieron tan solo pudimos escoger tres platos, todos los otros no tenían, vamos lo de siempre en este país que nunca comes lo que quieres comer sino que comes lo que ellos quieren que comas.

Nos despedimos y volvemos por la carretera de la costa visualizando los chiringuitos Kirguis, las playas con sus parasoles e incluso hemos descubierto un recinto ferial… vamos como los que hay en la mayoría de ciudades andaluzas, pues lo mismo al lado del lago y lejos de cualquier lugar habitado, así que mejor ni pensar para que sirve.

Durante este trayecto la Batasuni ha cumplido sus 6.000 km, así que cuando llegamos a la playa de Tanga nos compramos unas “Pibas” en el chiringuito y nos las bebimos mientras veíamos la puesta de sol… hasta que posteriormente llegaron nuestros compañeros para el baño vespertino y por que no, ha bañarse y no solo eso….
 

Los compañeros venían con noticias frescas, al parecer el compañero que había ido al pueblo de atrás a medio día para hablar con los guías de caballos proponía una nueva ruta para cruzar las montañas y lo peor de todo es que al parecer iba por una carretera que ya la teníamos bautizada como muerte, pero con excepción…. Al final volveríamos a llamar a papi Nicolai para que nos volviera a hacer de coche escoba.

EMPIEZA LA RUTA HACIA TANGA

29 julio 2011


Por fin han sonado los despertadores para indicarnos que hoy se iniciaba la ruta, la consigna era clara a las 8.00 de la mañana todo el mundo tenía que estar en la salida con las alforjas puestas, bueno todo el mundo no, nuestro culito malito se quedaba un día más,  descansando y nos pillaría un día más tarde.    
Para variar la hora de salida se retrasa, mientras unos montan las alforjas, otros limpian la bici, otros… vamos que aprovechamos para hacer una última visitilla a nuestro compañero que se va a quedar un día más en Karakol y gestionamos el transporte hasta Tanga.

Finalmente nos vamos, evidentemente no todos, solo unos cuantos, ya que la única manera de mover el grupo es empezando a ciclar. De bajada algunos dicen que se van a quedar haciendo compras para dejar víveres a nuestro compañero, otro decide ir a buscar una sandía de manera que 20 minutos más tarde en el bar del desayuno estamos la mitad de la gente.

Algunos han dejado dicho que es lo que quieren para desayunar, otros ni eso, así que empieza el juego de huevos, tes y cafés que empiezan a caracterizar nuestras mañanas. A poco a poco se va incorporando gente al desayuno y el juego se hace más grande y a la vez más divertido.

Después de desayunar ya preparados para marchar…. No, últimas ideas, comprar algo de comida para el día e ir a la oficina de turismo a preguntar no se qué…. Así que 3 horas más tarde conseguimos salir de Karakol, por la misma carretera que cogimos el último día.

Pedaleamos de dos en dos de uno en uno por una de las carreteras principales del país entre coches asesinos que nos pasan justo a nuestro lado y amenazan en tirarnos, algunos incluso nos pitan antes de ejecutar dicha acción para que con un poco de suerte pueda haber susto antes de muerte.

A los pocos kilómetros de marchar nos encontramos a otro grupo de cicloturistas en la carretera, también son un montón los contamos y son unos 11, son rusos de Siberia y también van dirección de Naryn, ellos están bastante más preparados que nosotros, llevan tiendas y posiblemente infiernillos…Pedazo rebaño que somos todos juntos en la carretera, pero más vale tirar hacia adelante, no tenemos todo el día para estar con ellos y ya sabemos cómo acaban estas cosas, hay que llegar antes si quieres conseguir cama.

Continuamos circulando por la carretera, cuando ya llevamos más de medio camino encontramos una parada de bus, por decir algo, donde decidimos parar a tomar unos refrigerios, dícese cervezas, fantas varias y algún zumo, lo mejor de todo, el habitante de la parada de autobús, un ruso con cierto contenido en alcohol que se incorporaba a nuestras conversaciones e incluso llegar a intimar con alguno de nosotros tocándole lo que comúnmente llamamos pantorilla.

Continuamos camino, por la carretera más bien sosita hasta que después de un altiplanillo empezamos a divisar las orillas del lago Ysyk-Köl, el pedaleo se hace mucho más agradable y en los arcenes de la carretera encontramos cubos de albericoques para comprar… alguien empieza a ponerse nervioso, es la hora de comer y hemos pasado un montón de playitas y todavía no hemos parado a hacer un baño.

Finalmente conseguimos rejuntar a todo el grupo y escogemos un lugar de costa para nosotros solos, para nosotros y un niño…. Vamos que estamos a nuestras anchas entre cristales de botellas y rocas. Nos pegamos unos baños, algunos con destape incluido y luego unas siestecillas mientras vemos como se nos acercan unos nubarrones.

Después de 2 horas de relax conseguimos partir hacia nuestro destino Tanga, la verdad es que el pueblo se hace esperar y justo cuando llegamos al desvío delante nuestro hay una playa fantástica vamos en ella hay gente, no como en la nuestra que estábamos solos.

Para llegar el pueblo de Tanga únicamente nos faltaba la puntilla, una subidita, la primera de casi toda la ruta con alforjas. En la misma carretera encontramos un guesthouse, mientras unos están dentro preguntando si nos alojan otros se encargan de robar frutas de su jardín, al final empieza a llover y la conclusión es que no tenemos alojamiento, al parecer esperan un grupo de unas 10 personas para el día siguiente y a nosotros no nos quieren…. Quien será este grupo?

Unas Eslovenas nos indican otra guesthouse, así que nos adentramos en el interior de Tanga, por una zona ajardinada preciosa con árboles y diferentes casitas, al parecer alguna de ellas era o es un psiquiátrico. Finalmente llegamos a nuestro guesthouse, en este si que nos quieren y también tienen un fantástico jardín lleno de árboles frutales donde muchos comemos todo lo que está a nuestro alcance.

Como el día ha sido largo y apenas hemos comido nos vamos a comer a un restaurante cercano, comemos todo lo que nos dicen las eslovenas, bebemos todo lo que nosotros queremos y ante tanto derroche decidimos acabar con unos chupitos, nuestro culito recibe las órdenes de encontrarnos al día siguiente.

  La noche acaba para algunos con un paseo bajo las estrellas, nos saluda una pedazo estrella fugaz, miles de deseos vuelan al aire, otros deciden continuar la fiesta por el lugar… pero cuidado que esa noche el gallo será nuestra compañía y después los perros y finalmente algún ronquido.

EL DÍA DE DESCANSO LOS PROBLEMAS CRECEN

28 julio 2011


Pues hoy ha sido día de descanso para todos en Karakol, creo que todos queremos que ese culito vuelva a pedalear con nosotros lo antes posible, así que si hay que descansar pues se descansa.

Unos han madrugado y han aprovechado la mañana para ir al mercado a dar una vuelta con nuestro queridísimo amigo Nicolai, otros nos hemos quedado durmiendo para posteriormente ir a desayunar como reinas y luego ir a conectarnos a internet… si es que nos vamos de casa y estamos peor que en ella.

Los que pasaron la mañana con Nicolai han podido disfrutar de lo que es visitar una autentica casa de un McGyver Kirgui, la casa estaba llena de vehículos y aparatos en reparación, vamos que algunos no tenían muy claro si realmente les estaba enseñando la casa o bien les estaba enseñando el desguace donde trabaja…lo que sí que les ha quedado claro es que acertamos no aceptando la invitación de quedarnos a dormir en su humilde y dulce hogar envueltos de tuercas y otros enseres.

A medio día unos cuantos han decidido marchar a hacer descanso activo a una localidad próxima llamada Jeti-Öghüz, donde hay unas fantásticas piedras rojas que salen de la tierra con gran furia, vamos unos estratos inclinados muy chulos.

Otros se han hecho una ensaladita en el hotel con lo que habían conseguido comprar en el mercado, tomates, pimientos y bueno no he podido ver nada más pero la verdad es que se lo estaban comiendo con mucho afán.

Otros más tarde han decidido ir a la playa a ver la puesta de sol sobre el lago, lo que no tengo claro es si ha conseguido llegar al hotel sin hablar con nadie.

Bueno, pues como la parte que me toca es la del Jeti-Öghüz, es la que voy a explicar aquí. De la carretera pues vamos que voy a decir, cuando he salido del hotel alguien me ha dicho, tranquila que seguramente está bien si Boris Yeltsin ha ido hasta allí la habrás asfaltado, y bueno efectivamente, la carretera la asfaltaron en su momento, pero estaba bastante lejos de estar bien.

La carretera se adentro hacia las montañas y en sus alrededores hay múltiples criadores de abejas con sus colmenas que venden miel a granel en la carretera, de hecho se pasa a escasos 10 metros de las colmenas, por tanto yo consideraría dicha carretera como peligrosa, pero bueno no hay manera de señalar esto en un mapa no?

Cuando ya estaba contemplando las formaciones rocosas, de  repente he visto a dos personas en bici y a medida que se acercaban las siluetas eran inconfundibles, hasta que estaban al ladito mismo de mi, que entonces las siluetas iban juntas muy juntas y es que iban en tándem, pero uno muy especial, ya que las unía un cuerda, para llamarlo de alguna manera, y es que una bicicleta se ha roto y se ha roto en uno de los peores sitios.

Hablamos un rato y dejo que prosigan su camino, ya que este será largo si tienen que remolcar la bici hasta Karakol, aunque bueno, con superwoman no creo que tengan muchos problemas, yo me dirijo hacia el otro lado de las montañas, donde tengo unas espectaculares vistas de las montañas rojas. Hago caso a mis compañeros y tomo la pista que sube hacia arriba, al empinada vamos y efectivamente tiene recompensa, las vistas son espectaculares.

Al cabo de un rato decido volver hacia Karakol, tampoco quiero que se me haga tarde y a más quiero darme una duchita, hay que aprovechar los lujos asiáticos que te presentan los viajes. Cuando llego al hotel están todos como musulmanes, intentando arreglar la dichosa rueda…. Pero bueno chavales, no os habéis enterado que hace un par de días conocimos al héroe de todos los héroes? Por favor que alguien llame a Nicolai.

Efectivamente en poco tiempo Nicolai estaba en nuestro hotel, viendo la cosa jodida decidió que lo mejor era ir hasta su casa donde seguramente encontraría solución o al menos herramientas para encontrar la solución. Mientras tanto llamamos a Barcelona para saber si los compañeros que se van a incorporar la semana que viene se pueden traer una rueda nueva, la cosa no pinta nada bien.

Total que la hora de cenar nos la pasamos unos en casa de Nicolai buscando ruedas entre los vecinos que puedan solucionar el gran problemón que tenemos y el otro cuidando del preciado culín de nuestro compañero, mañana tenemos la intención de marchar y queremos que los dos continúen con nosotros.

Una vez atendido al malito unos cuantos nos dirigimos a buscar algo de cenar, pero de repente llamada desde Barcelona, que como tenía que ser la rueda, pues no sé el propietario de la rueda no está conmigo. Porque no le llamas? Vale!. Oye que le he llamado y no tiene cobertura, vale pues ahora me acerco a casa de Nicolai para ver si todavía están allí y te llamo.

Así es como acabé en casa de Nicolai, la fantástica casa que parecía un chatarrero, pues vamos y no yo sola, sino que allí éramos 8 y evidentemente cuando somos un grupo que supera la unidad en algún momento se inicia una escena de los hermanos Max, yo mientras tanto me limitaba a visualizar la casa, que modesta y decente lo era, pero no negaremos que curiosa también un rato.

En lo que se suponía que era el comedor estaban todos intentando solucionar el tema de la rueda en plena conversación mecánico filosófica con dos chavalines que más bien parecían uno indio y el otro alemán. Lo que se trataba era de hacer un cambio de rueda, la de nuestro compañero para el ruso y la del ruso para nosotros, aparte le íbamos a dar pasta por ello…. Vamos todo la mar de turbio e ilegal.

Nicolai para entretener el momento decide cogernos a tres de nosotros y llevarnos a un vagón que tiene en su jardín, abre la puerta y aparecen dos colchones y la zona del ordenador, nos hace sentar en los colchones, como si fuera un cine y nos pone una película de Kirguistan y de todas las maravillas turísticas que podemos disfrutar de ese país. Al parecer algún compañero ya ha caído en la trampa por la mañana y nos avisa que la peli tiene 4 Gigas, vamos que o escapamos o nos quedamos allí toda la noche, así que a los 10 minutos huimos del vagón.

Mientras tanto en el salón ya se han hecho los tratos, están en plena tarea mecánica montando ruedas, son las 23:00 de la noche y sin cenar, pero eso si con la rueda reparada de manera que mañana podemos continuar camino.

Nos despedimos de Nicolai otra vez, esperamos que no tengamos que volverle a llamar en un breve espacio de tiempo y nos dirigimos al hotel a intentar cenar algo. Nos reunimos alrededor de una mesa y todos sacamos nuestros manjares, una ensalada de tomate y pepino, chorizo de León, Lomo, queso Kirguí… vamos que los tres que habían cenado se les estaba haciendo la boca agua.






Acabamos charlando y riendo, este viaje no tiene desperdicio, cada día que pasa es una escena freak nueva, así que ya veremos como acaba la cosa de aquí a tres semanas, porque esto a lo tonto acaba de empezar. 

ALTYN ARASHAN

27 julio 2011

Madrugamos un poco, ya que hoy toca acabar de descender el valle y llegar a Karakol, donde se nos abren múltiples posibilidades, desde internet, compras, hasta unas termas para descansar y relajarnos… aunque la verdad de despertarnos temprano es que no tenemos desayuno y hasta que lleguemos al primer bar no vamos a comer nada.
Tenemos una baja momentánea en nuestra expedición que decide acompañar a Nicolai mientras los otros emprendemos el camino. Por suerte el cielo se ha apaciguado, en las montañas vemos los restos del día de ayer donde ha nevado en las cimas.
Bajamos con nuestras bicis por el valle y este nos muestra una escena de las más bonitas que he visto en mi vida, con decenas de caballos al galope por la extensa pradera, muchos nos quedamos entusiasmados con esta imagen que hemos visto alguna vez en alguna película.
La bajada aunque no es vertigionosa es constante, allí se ha declarado el MU y vamos nadie espera a nadie, incluso hay gente que te pasa a 75 km/h, eso es nada, por tanto no es de extrañar que lleguemos al bar del desayuno de forma bastante rápida y evidentemente antes que el trocomóvil.
Lo mejor que tienen las reuniones de sabios en este viaje es que se hacen sin previo aviso y evidentemente se deciden sin consulta popular, de manera que como nadie escribe un acta, pues te enteras por el camino de la decisión y si va bene pues hacia adelante y si no va bene, pues nada hacia adelante también.
Ayer por la noche ya hablamos el hecho de ir a visitar unas termas cerquita de Karakol, así que cuando salimos de desayunar, en medio de la indecisión de si algunos querían subir con las bicis, otros querían solo bajar con ellas, pues nos dirigimos hacia el punto de encuentro situado a escasos 10 km de Karakol, donde está el desvio.
Allí finalmente dejamos las bicis en una casa de un nuevo amigo de Nicolai, nuestro remolque de madera al parecer ha roto un eje y Nicolai dice que la carretera es muy mala para subir con las bicis. Vamos que al final nos convence más el remolque semiroto que la carretera, pero bueno, tiramos hacia adelante, volvemos a reubicar nuestros equipajes y ocupamos el troncomóvil.
Los primeros kilómetros son relativamente pasables, pero de repente, entramos en un maravilloso valle, la carretera… quien habló de carretera, el camino de piedras es intransitable, vamos para todos menos para Nicolai y su troncomóvil, que atraviesa las piedras sin parar.
Nosotros dentro, alucinados, por el paisaje, por el caminucho y por el centrifugado que estaban sufriendo todos nuestros cuerpos y músculos. De vez en cuando Nicolai para, ya que para subir alguna cuesta necesita descargar peso, así que parte de la furgo tiene que caminar unos metros por el monte, vamos de la manera habitual.
Nos reajuntamos y Nicolai para de golpe en medio del camino, hay una piedra enorme en un lado y el tiene una idea, uno de nosotros se sitúa en un lateral del monte y todos los otros intentamos empujar la piedra ladera abajo para hacerla caer en el río, Nicolai dice que es espectáculo es tremendo…. Y si que lo es ver a 6 tios intentando empujar una piedra de granito de 2 toneladas mínimo que evidentemente no se movió ni un pelo. Nicolai creo que nos ha confundido por vascos!. Antes de partir nueva lección de botánica con Nicolai y los cardos comestibles.
Continuamos nuestra excursión en troncomovil por caminos de montaña que nunca me hubiera imaginado hacer en coche… de hecho alguien de la furgoneta cuando llegue a su casa quiere quemar su coche y compra un troncomovil.
Nuevo paseo campestre, esta vez algunos les toca ir a dar una vuelta mientras a los otros Nicola no deja cogiendo setas, estamos llegando al final del camino y si a lo lejos se ven unas casitas den un valle que se abre ante nosotros.
En una de las casetas están los baños termales, consiste en una pequeña piscina de piedra en el interior de una caseta con agua caliente y luego hay que ir al exterior y meterse al río, vamos un baño de contrastes como dios manda. Entre la caseta y el río dos minipiscinas exteriores donde algunos disfrutaron tal jacuzzi con cerveza, hasta que vino la dueña y los hecho por ser la zona del desagüe de las duchas y los lavabos de la casa…. Vamos que tocaba hacer otro baño de contrastes.
Cuando llegamos al valle, la hospitalidad en este caso se tradujo en unos trozos enormes de carne a la brasa, así que sin entender ni mu todos dijeron al unísono parruski, parruski si… y vamos que a la hora de comer no había nada de nada, una simple sopa si queríamos y gracias, así que nos contentamos con una hogaza de pan y los restos de la comida de días anteriores.
Después de descansar nos volvemos por el camino infernal hasta la casa donde habíamos dejado las bicis, y es que lo mejor después de un rato de relax es meterte en una centrifugadora con Nicolai, que para entretener el camino va recogiendo flores y otras cositas.
Recogemos las bicis y nos dirigimos a Karakol, estamos necesitados de descanso, comida y limpieza y en el hotel todo esto lo vamos a encontrar.
Salimos a cenar, invitamos a Nicolai por todos los servicios dados hasta el momento, y él con dos cojones invita a su hermano también a cenar. Después de decidir, de forma extraña con mayoría absoluta, que el día siguiente será de descanso con el fin de recuperar a nuestro compañero nos dirigimos a una discoteca donde servirnos bebidas alcoholicas, a excepción de piba, nada, pero un buen rato si que lo pasamos jugando al superbillar kirguistaní.